En esta clase de meditación cuántica en vivo, vas a poder comprobar la práctica que realizamos en nuestras clases online y presencial en la práctica de hoy es un nivel 3. Aquí avanzamos más allá de las técnicas básicas y nos permitimos fluir: integrar respiración, atención al cuerpo, visualización y la intención concreta de plantar aquello que queremos ver crecer en nuestra vida.
Qué herramientas necesitas dominar antes de plantar semillas
Antes de poder trabajar con la energía creativa de plantar intenciones, que es lo que hemos practicado en esta clase de meditación, y que hoy compartimos contigo, es importante haber practicado algunas bases:
- Respiración consciente: inhalar profundamente, expandir el abdomen, llevar la respiración al pecho y soltar lentamente.
- Atención corporal: aprender a escanear el cuerpo y detectar tensiones acumuladas.
- Técnica para detener la mente (técnica del cambio): recursos que ayudan a frenar el diálogo mental repetitivo.
- Visualización y conexión con el corazón: sentir desde el centro energético del pecho para darle forma emocional a lo que imaginas.
Estas técnicas se aprenden en el nivel 1 de meditación cuántica y en el nivel 2, entonces es cuando estás lista para pasar a la práctica del nivel 3 en que se aprende a fluir y a co-crear con una intención clara.
La meditación del jardín de pensamientos: guía paso a paso
Esta clase de meditación cuántica en vivo está compuesta de una respiración consciente, un escaneo corporal y una visualización guiada que limpia pensamientos negativos y planta nuevas semillas de intención.
Preparación y respiración:
Pon las manos sobre el corazón, mantén la espalda recta. Realiza tres respiraciones profundas: inhala inflando el abdomen, lleva el aire hasta los pulmones, mantén 5 segundos y exhala lentamente. Después respira a tu propio ritmo un par de veces.
Relajación corporal progresiva:
Dirige la atención a la cabeza, suelta la tensión. Baja por los hombros, brazos y manos. Sigue por la columna: cervicales, dorsales, lumbares, sacro y coccyx. Relaja pecho y pulmones con cada inhalación, dejando salir tristeza y pena al exhalar. Coloca una leve sonrisa en los labios al respirar para llenar el tórax de vitalidad.
Área del plexo solar y abdomen:
Respira hacia el plexo solar, suelta las preocupaciones al exhalar. Lleva tensión al abdomen y suéltala con exhalaciones liberadoras. Repite hasta sentir suavidad en la zona.
Hips, rodillas y pies:
Siente las caderas apoyadas y relajadas. Coloca las manos sobre las rodillas y realiza movimientos circulares calentando la zona. Suelta las pantorrillas, tobillos y pies. Aprovecha para darles gratitud y mimarlos: son los que sostienen tu cuerpo cada día.
Conexión tierra-cielo:
Imagina raíces saliendo de las plantas de tus pies y descendiendo hasta el corazón de la tierra. A la vez, recibe una luz dorada del sol entrando por la coronilla. Queda unido a la energía de la tierra y del sol. Nota la sensación cálida y el movimiento energético interior: eso eres tú, tu alma lista para iniciar un proceso de sanación.
Caminar hacia el jardín:
Visualiza que tu alma camina por un sendero junto al mar hasta encontrar el portal de tu jardín personal. Abre con tus llaves, recoge las herramientas del cobertizo y ponte un delantal. Comienza a limpiar las malezas y arbustos indeseados acumulándolos en el centro del jardín.
Quemar lo que estorba y plantar nuevas semillas:
Enciende la hoguera y observa cómo las malezas se convierten en ceniza. Imagina que con ellas se van pensamientos repetitivos, miedos y preocupaciones. Con las cenizas como fertilizante, planta una o varias semillas de lo que deseas: salud, amor, voluntad, paz, alegría, o aquello concreto que quieras manifestar. Riega con tu intención y compromiso de práctica diaria.
Certeza y regreso:
Conecta con la certeza de que la intención ya está plantada. Guarda las herramientas, cierra la puerta, recorre el sendero de vuelta al mar y permite que tu alma entre de nuevo en el cuerpo. Mueve suavemente extremidades, estira si lo necesitas y abre los ojos cuando te sientas listo.
Consejos prácticos para cuidar tus semillas
- Practica diariamente: cada meditación la practicamos durante 21 días para integrar el hábito y permitir que la intención arraigue.
- Permite que la energía fluya: no fuerces imágenes ni sensaciones. El aprendizaje es aprender a soltar y dejar que la información llegue.
- Sé específico pero flexible: puedes plantar intenciones concretas como mejorar la movilidad de una cadera o más generales como paz y alegría. Algunas semillas crecerán rápido, otras necesitan tiempo.
- No te juzgues: cada persona siente cosas distintas. Colores, luces y sensaciones son válidos. Lo importante es la honestidad con lo que surge.
- Cuidado personal: recuerda que dar agua a otros cuando tu propio vaso está vacío reduce tu vibración. Cultivar tu bienestar eleva la energía que compartes con el mundo.
Qué puedes plantar hoy
Ejemplos de semillas que las personas suelen plantar y cuidar:
- Voluntad y determinación
- Salud física y emocional
- Paz interior y tranquilidad
- Alegría, creatividad y prosperidad
- Relaciones amorosas y armonía familiar
Cómo continuar después de la meditación
La meditación cuántica es una práctica viva. Cada tres semanas puedes integrar una nueva meditación para profundizar o diversificar el trabajo. Muchas personas combinan esta rutina con acompañamiento terapéutico o mentoría para acelerar los cambios. Lo esencial es la constancia y la disposición al cambio.
Si quieres empezar desde cero
Las habilidades básicas se aprenden en etapas: respiración consciente, toma de conciencia corporal, técnica para detener la mente y la limpieza del jardín mental. Cuando ya están integradas, es natural pasar a trabajar con visualizaciones y la plantación de intenciones.
Si sientes que es el momento de crear la vida que deseas, dedica un espacio diario para cuidar tu jardín interior. La transformación sucede con práctica, paciencia y cariño.
Si deseas participar en un NUEVO GRUPO que inicia el 29 de enero, puedes informarte y apuntarte. La práctica en grupo ayuda a sostener el hábito y a recibir apoyo para integrar los cambios.
Abraza el proceso. Planta con intención. Cuida con constancia. Verás cómo, poco a poco, florecen las realidades que elegiste.
Montserrat Oliveros
Fundadora Escuela Meditar y Exito (Escuela de meditación cuántica y transformación cuántica)






